LA ZONA: La pretenciosidad deja siempre las cosas a medias


LA ZONA

Llego el turno de Movistar +. Era el momento para que la empresa siguiera los pasos de Netflix, HBO y las demás compañías americanas, de producir su propio contenido y no depender de la adquisición de películas y series ajenas. Y que bien han empezado.

Han traido una obra muy interesante para su cartelera, un thriller inquietante y rompedor.  A pesar de querer asemejarse a la manera de llevar la producción de los americanos, se deja claro que tiene un sello español, de los buenos, de los que llevan asomando desde hace tiempo, con productos de primera categoría (buenos guiones y contando buenas historias) rodeado de actores, los cuales muchos de ellos no tienen que envidiar para nada a los Matt Damon y compañía.

La primicia ya era interesante como para invitarte a ver por lo menos el episodio piloto. Cuando lo haces ya no puedes salir, acabas de entrar en la atmósfera de la zona, un terreno claustrofóbico, que agobia con los alaridos sonoros y su fotografía a veces tan grisácea la cual adorna el exterior de la mansión de los horrores, en donde el terror acecha; la central nuclear.

Creada por los hermanos Sanchez-Cabezudo, ellos son los arquitectos de encerrar a sus queridos espectadores en su serie, tambaleándoles con un ritmo tan pausado, mezclándola con el sonido (recuerda mucho a lo que hace habitualmente Dennis Villeneuve) que hace que cualquiera tenga los ojos expectantes ante un hecho sorprendente.

En la labor de presentación han hecho un plan perfecto: presentar una trama de asesinatos y conspiraciones en una “Chernobyl” en el norte de España, contratando a actores de caras talentosas y conocidas a nivel nacional. Todos aceptan la invitación de buen grado, pero no creo que todos los presentes acaben totalmente satisfechos.

La gente esperaba que esa premisa se desarrollara y rompiera con buenos giros y un desenlace sorprendente. Al final se finaliza con muchas cosas olvidadas, otras sin acabar y las demás terminadas rápidas y de mala manera. Se preocupan tanto en adornar y en lucir lo visual, que dejan apartado lo más importante, la historia, lo que van a contar.

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