OLDBOY: Inverosimil como la propia palabra


OLDBOY: Inverosimil como la propia palabra

Aquí os pongo la definición que viene en todos los diccionarios: que parece mentira, o es imposible o muy díficil de creer. Eso es lo que significa inverosímil, el adjetivo que he utilizado para describir muchas películas desconcertantes como subrealistas, y en este caso con Oldboy.


Es complicado analizarla mientras la ves, y mas si eres un cinéfilo que, no hablo si eres experto o no, se mueve por los films que adoptan un tono realista. En el realismo se encuentra la lógica. Pero hay veces que en el propio arte, y aquí hablamos de cine, eso no existe. Los artistas-directores pueden optar por diferentes formas de crear una obra, en este caso de contar una historia. Las hay más normales o lineales, u otras más complejas. El espectador medio se acostumbra en las películas comerciales a ver el primer tipo, ya que las productoras se enfrentan a perder audiencia si deja que gente inteligente pueda ofrecer visiones personales, y que ello no guste a la gente, transformando eso en poco dinero generado. Por ello, el cine independiente es un rama en la cual verás lo más retorcido. Una red profunda dentro del cine, donde lo raro es normal.


La película de Park Chan-uk se mueve por ese terreno sin ningún miedo. Saben del argumento que tienen entre manos, de lo incocebible que llega a ser incluso para un público ya preparado. El pulso no le tiembla al experimentado cineasta coreano, y construye la historia como se le antoja. El montaje está formado por piezas sueltas que se ordenan y se desencajan al momento, un ciclo sin descanso en las dos horas de duración que mantienen al espectador fascinado, pero sin entender todo en su mayoria.


Porque es obvio que no todo se llega a entender con excesiva claridad. Los elementos que rodean al film no terminan de construir una estructura sólida perfecta. Cosas como la banda sonora, aunque sea buena en solitario, no encajan en muchas escenas y queda apartada. La narrativa además, sobretodo el principio, no encuentra su solidez hasta que los minutos siguientes lo arreglan.




Puedes llegar al final todavía sin tragar la mayoría de las cosas contadas, y el giro de guión te descoloca aun más. La maravilla ahí se encuentra, el sentido se haya. Aunque el tema trata sobre la venganza, el objetivo es buscar que en todo momento se desordenen continuamente tus ideas, como al protagonista (genial Min-sik Choi). 


Es complicado masticar la materia completamente, se necesitan varios visionados para comprenderlo todo.


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