EL ASESINATO DE GIANNI VERSACE: AMERICAN CRIME STORY- No es bueno jugar con el espectador


El éxito en crítica de la primera temporada de American Crime Story (en los Emmys ganó a mejor miniserie) impulsó a sus creadores a una clara segunda temporada. Encontraron (o quisieron encontrar) en el asesinato de Gianni Versace que tantó conmocionó en los años 90, una vía para una buena y triunfadora premisa. 

Todo al principio se ve maravilloso. Se demuestra por lo menos el sudoroso esfuerzo de la producción de detallar el particular del diseñador de moda italiano Gianni Versace, tan original como atrapante, utilizando una atractiva paleta de colores cálida amarillenta. Digna de nominar en el apartado fotográfico y diseño de producción pero, ¿para qué esforzarte en crear el universo Versace si después no vas a mostrar a Versace?

El enfoque narrativo es ya de primeras muy tramposo, ya que en esta serie no se habla de la vida principalmente del diseñador, sino del asesino y sus previas víctimas. Buscaron darle un protagonismo esencial a la figura del asesino en serie y aunque Darren Criss hace una de los mejores interpretaciones de la temporada, la narración es tremendamente confusa con su precipitado montaje que no termina de hilar las lineas temporales, las escenas pasado y presente, en un orden natural. Eso hace perder la paciencia de un espectador que con el paso de los minutos se siente en los ánimos de dejarlo. 

Y encima, si las personas vinieron a ver la historia de Versace, Penélope Cruz y la entrada en el cine de Ricky Martin, se sentirán verdaderamente estafados.


LO QUE MÁS ME GUSTA: El diseño de producción me entra por los ojos

LO QUE MENOS ME GUSTA: Su incoherente montaje acaba con mi paciencia


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